Alicia, estás loca. Ha sido lo primero que he pensado esta mañana, cuando él no me ha mirado.
No sé cómo me puede seguir funcionando la cabeza, no lo sé. ¿Cómo puede ser que el chico, ese mismo chico al que odio, me pueda llamar tanto la atención?
Quizás no lo entienda nunca...