Me levanto a las 3:20. Bueno, me levanta mi padre. En lugar de los típicos "5 minutos más" ma levanto de un salto y termino de meter la bolsa de aseo en la maleta.
A las 3:40 estamos ya en la puerta del instituto. Bueno, a esperar...
Finalmente, Ariadna, Jose Luis, Paula y algunos amigos más no tardan en llegar. David no llega. Estamos todos nerviosos. Los profesores son los últimos en llegar, a pesar de la puntualidad que es necesaria. Bueno, al final llega David.
A partir de eso, me siento más tranquila. Empezamos a reírnos del nuevo corte de pelo de la hija de la de naturales, a lo "Star Wars", y hasta le ponemos banda sonora al andar. Nuestra profesora nos mira raro mientras nos reímos como locos.
Al fin, tras comprobar todos los pasaportes y demás documentos, subimos al autobús que nos lleva al aeropuerto de Alicante. Como apagaron las luces, los que tienen sueño maldicen el viaje, y los que han bebido Coca-Cola empiezan a hacer el gilipollas. Nada fuera de lo normal. David y yo somos de los primeros.
Llegada al aeropuerto. Estoy muy nerviosa, muchísimo, nunca antes he volado en avión. El Contri y su maleta-nevera color mostaza hacen que me ría un poco. Tras un laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo rato en la cola, pesan mi maleta. El máximo de peso es de 15 kg y la mía no llega ni a los 10. Bueno, mejor. Agradezco que no me haya pasado lo mismo que a Celia, que ha tenido que sacar ropa y ponérsela encima.
El pasaporte en la mano, todo el rato. Me siento obligada de cantar a Raquel del B "5 colours in her hair", de McFly, nuestro grupo favorito, porque se ha teñido el pelo de rojo. Tarda en pillarlo, pero finalmente se ríe.
No sé como, estoy aturdida, pero ya estoy en el avión, sentada entre Jose Luis e Isa. Es un buen vuelo. El despegue me recuerda a una montaña rusa, pero mejor.
Cuando llegamos a Inglterra, al aeropuerto de Gatwick, mi primer pensamiento es el de "estoy pisando el mismo país de Tom Fletcher". Voy feliz, cantando por todo el aeropuerto canciones de McFly. Quiero esperar a Paula, pero la profesora de matemáticas, la Reche, no me deja. Vamos a recoger las maletas. La mía no tarda en salir, pero el Contri tiene que correr bastante para recoger su nevera.
Lo primero que tengo que hacer es llamar a mi madre. Le suelto el típico rollo de que estoy bien, el vuelo muy bonito y tal. Se queda conforme, pero me dice que me llamará por la noche. No importa.
Salimos del aeropuerto y nos vamos a un autobús (¡de dos plantas!)para pasar tres horribles horas encerrados hasta Norwich. Paramos en una especie de estación de servicio con supermercados y un Starbucks para almorzar. Como soy TAN lista, me dejo el dinero en el autobús. Mi primar Starbucks tendrá que esperar, pero eso no impide que pruebe el de Raquel. Dios mío, no he probado un batido más rico en mi vida.
Tras esta pequeña parada, volvemos a nuestro autobús panorámico. Aún nos queda una hora de camino, pero se hace más llevadera. En seguida vemos Notcutts Garden Centre, donde están esperando nuestras familias de acogida. La profesora de inglés nos va nombrando por parejas. Por suerte, no tarda en llamarnos a Paula y a mí. Me giro hacia la ventana a tiempo de ver a David, Jose Luis y Pablo con una mujer con pintas de los más raras. Un poco gitana. Recogemos nuestras maletas y ahí abajo nos espera Roy Asker, nuestro "padre". Parece simpático, y lo es, aunque el trayecto a casa en su Renault Megane (¡con el volante a la derecha!) resulte un poco incómodo. La casa está bastante lejos del centro. Mientras, vamos viendo el pueblo por la ventanilla. Es el pueblo más bonito que he visto nunca. Todas las carrreteras están bordeadas por bosquecillo, con enredaderas y árboles preciosos. Es la versión inglesa de Galicia, mejorada notablemente. Hasta el cementerio es bonito.
Finalmente, llegamos al número 4 de Harsnett Close (Chapelbreak), y nos quedamos petrificadas. Una preciosa casita de ladrillo marrón aparece ante nosotras. Pequeña, pero bonita. La maravillosa señora Asker nos abre la puerta, y una hembra de labrador negra sale corriendo hacia nosotras. Al entrar, tenemos que quitarnos los zapatos. Subimos a la planta de arriba por el suelo enmoquetado, y dejamos las maletas en nuestro cuarto. Luego bajamos a hablar un rato con la familia, que nos dice que Fran y Miguel viven cerca. Tenemos que quedar con ellos por las mañanas para ir al centro en autobús (el 21 o el 22). Dorothy nos llleva a su casa, y pasamos 20 incómodos minutos más en la cocina de los padres de Fran, esperando porque están having a shower. Al fin, bajan, y su padre nos lleva en el autobús, al cual tenemos que esperar otros 20 minutos porque a los señoritos les ha entrado la imperiosa necesidad de ducharse. Válgame el Señor. Pero, finalmente, bajamos en Castle Meadow (stand V) y nos muestra nuestra academia y el foro. Luego, volvemos a casa.
Cenamos una "pie" riquísima rellana de queso fundido y jamón york, con patatas cuadradas pequeñitas y verduras cocidas. Dios mío, que cosa más rica. Eso sí, la cena a las 7 menos veinte. A las 8 Paula está dormida, y yo sólo tardo media hora más.